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Farmacología · Tema 1

Conceptos básicos y nomenclatura en Farmacología

Terminología esencial de la farmacología (fármaco, medicamento, principio activo, excipiente, forma farmacéutica, placebo y xenobiótico), los tres tipos de nombre de un principio activo, los genéricos y biosimilares, y las fases del desarrollo de nuevos fármacos.

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Terminología básica en farmacología

Definición de fármaco

En el ámbito de la farmacología, el término fármaco se analiza bajo dos perspectivas:

  • En sentido amplio o genérico es cualquier sustancia química que, al interactuar con un organismo vivo, es capaz de generar una respuesta biológica, ya sea esta beneficiosa o tóxica. En este nivel, prácticamente cualquier molécula activa (incluyendo venenos o xenobióticos) entra en la definición.
  • En sentido restringido o médico es toda sustancia química que se utiliza específicamente para el tratamiento, curación, prevención o diagnóstico de una enfermedad, o para evitar un proceso fisiológico no deseado (como un embarazo). En la legislación sanitaria, al fármaco puro responsable de este efecto se le conoce técnicamente como principio activo o sustancia activa.

Definición de medicamento, principio activo y excipientes

El medicamento no es simplemente una sustancia química suelta, sino un producto altamente estandarizado, diseñado y acondicionado para su uso seguro. En definitiva, el medicamento es un fármaco útil con fines médicos. Es decir, se trata de una sustancia medicinal o combinación de ellas, que posee propiedades específicas para prevenir, diagnosticar, tratar, aliviar o curar enfermedades, o para modificar funciones fisiológicas.

Un principio activo es la materia prima que ejerce la acción farmacológica, inmunológica o metabólica directa en el organismo. Es el componente "estrella", responsable de unirse a los receptores celulares o dianas biológicas para corregir la alteración funcional o combatir la patología.

Los excipientes son todos los componentes del medicamento que no son el principio activo ni el material de empaque. Aunque son sustancias farmacológicamente inactivas (no curan la enfermedad por sí mismas), desempeñan funciones importantes para que el medicamento funcione:

  • Dan volumen y consistencia para que la mezcla se pueda manipular.
  • Condicionan la velocidad a la que el principio activo se libera.
  • Ayudan a estabilizar la molécula activa, previenen la degradación por humedad o luz y enmascaran sabores desagradables.

Definición de forma farmacéutica o galénica

La forma farmacéutica es la disposición externa o presentación física que se le da al principio activo y a los excipientes para facilitar su administración. Se define por cómo se presenta el producto (sólido, líquido, semisólido) y cómo se introduce al cuerpo (vía oral, inyectable, tópica, inhalatoria, etc.). Ejemplos comunes son los comprimidos, las cápsulas de liberación retardada, los jarabes, los colirios o las pomadas.

Definición de placebo

Para evaluar si un nuevo tratamiento médico funciona por su propio valor químico y no por factores psicológicos, se recurre a un elemento de control neutro: el placebo. Se trata de un preparado que carece por completo de sustancias farmacológicamente activas, pero que está diseñado con la misma apariencia física (forma, color, tamaño, sabor) que el medicamento real bajo investigación. Su uso es fundamental en los ensayos clínicos enmascarados o "ciegos" para asegurar que ni el paciente ni el médico (ensayo doble ciego) sepan qué tratamiento se está administrando, eliminando así cualquier sesgo subjetivo en los resultados.

El efecto placebo es el resultado favorable o desfavorable que se observa en un paciente que recibe un tratamiento inactivo. Este fenómeno no es imaginario; es una respuesta biológica real impulsada por la esperanza, las expectativas o el convencimiento del paciente y de su entorno sobre la utilidad del tratamiento.

Definición de xenobiótico

Un xenobiótico es cualquier sustancia química ajena o extraña al organismo humano. La gran mayoría de los xenobióticos, incluidos los medicamentos, son moléculas de naturaleza lipofílica e hidrofóbica, es decir, tienen afinidad por las grasas y repelen el agua. Esta característica física les permite atravesar con gran facilidad las membranas celulares y penetrar en los tejidos donde ejercerán su acción. El inconveniente es que, debido a esta misma propiedad, el cuerpo no puede excretarlos de forma directa, ya que se reabsorberían constantemente en los túbulos renales.

Nomenclatura de los fármacos

Un mismo principio activo es designado bajo tres tipos de nombres a lo largo de su desarrollo científico y comercial.

El nombre químico (sistema IUPAC) describe de forma exacta y precisa la estructura molecular y la disposición atómica del fármaco. Al seguir las reglas sistemáticas de la IUPAC, estos nombres suelen ser extremadamente largos, complejos y difíciles de pronunciar (Ej. paracetamol, N-acetil-p-aminofenol).

Posteriormente, la organización mundial de la salud les otorga una denominación común internacional (DCI). Es el nombre oficial, público y sin propiedad de marca asignado a cada principio activo. Popularmente se le conoce como el nombre genérico. En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asigna la Denominación Oficial Española (DOE), la cual es de uso obligatorio y está adaptada lingüísticamente de la DCI. (Ej. acetominophen es el DCI, paracetamol el DOE).

Por último, los laboratorios asignan un nombre comercial al medicamento. Es la denominación comercial con la que un laboratorio farmacéutico registra y patrocina su producto en el mercado. Su titularidad y explotación comercial son exclusivas de dicha compañía. Históricamente, en países como España, los genéricos debían venderse únicamente con el nombre de la DOE o DCI seguido del laboratorio fabricante. Sin embargo, la legislación europea actual permite que los medicamentos genéricos también se comercialicen con una marca comercial propia.

Fármacos genéricos

Existen diferencias entre genéricos y fármacos de marca. Aunque comparten exactamente el mismo principio activo, la misma dosis y la misma forma farmacéutica que el de marca pueden utilizar excipientes diferentes, siempre y cuando estas sustancias auxiliares sean seguras y cumplan con los estándares de calidad europeos. Importante, los genéricos suelen fabricarse con formas, colores y tamaños de comprimido distintos a los del producto original. Esto puede generar confusión, desconfianza o problemas de adherencia al tratamiento, especialmente en pacientes ancianos o polimedicados. Se distinguen por llevar las siglas EFG (Equivalente Farmacéutico Genérico) impresas en su envase y etiquetado.

Fármacos bioequivalentes

La bioequivalencia avala que un genérico es intercambiable con el de marca original. Se considera que dos medicamentos son bioequivalentes si presentan una biodisponibilidad comparable. ¿Cómo se demuestra? Se realiza un ensayo clínico controlado en un grupo reducido de sujetos, generalmente de 12 a 48 voluntarios sanos, utilizando un diseño cruzado. En este diseño, cada voluntario toma el fármaco genérico y el de marca en periodos separados, dejando entre ambos un "periodo de lavado" de al menos 5 semividas para que el cuerpo elimine por completo la primera dosis. Se analizan en todos los sujetos:

  • El AUC (área bajo la curva): cuantifica la cantidad total de fármaco que se ha absorbido.
  • La C_máx (concentración máxima): indicador de la velocidad de absorción.
  • El t_máx (tiempo en alcanzar la C_máx): parámetro secundario de velocidad.

Se acepta que dos productos son bioequivalentes si el intervalo de confianza al 90% (IC 90%) del cociente entre el genérico y el de marca se sitúa entre el 80% y el 125% para el AUC y la C_máx.

En medicamentos donde variaciones mínimas de concentración pueden causar toxicidad grave o ineficacia, el intervalo de aceptación es mucho más estricto (90% - 111,11%). Ocurre, por ejemplo, en la digoxina y el acenocumarol.

Fármacos biosimilares

Se aplica a medicamentos biológicos: proteínas de alto peso molecular, anticuerpos monoclonales, vacunas, insulinas, hormonas. Estas moléculas gigantescas no se sintetizan químicamente en un laboratorio, sino que se producen a partir de células vivas. Al depender de procesos biológicos, existe una variabilidad intrínseca en cada lote. Por ello, un biosimilar es sumamente parecido, pero no es una copia idéntica del biológico original de referencia.

Demostrar la intercambiabilidad de un biosimilar es mucho más complejo. Las agencias reguladoras como la EMA no aceptan una simple bioequivalencia farmacocinética. Los laboratorios de biosimilares deben realizar obligatoriamente un programa de desarrollo completo que incluye estudios de farmacocinética comparada y ensayos clínicos propios en pacientes para demostrar que esas mínimas variaciones estructurales no afectan la eficacia clínica, la seguridad ni aumentan la inmunogenicidad.

Debido a esta complejidad, los medicamentos biológicos y biosimilares tienen prohibida su sustitución en la farmacia sin el consentimiento del médico.

Desarrollo de nuevos fármacos

El proceso de descubrimiento, desarrollo y autorización de un nuevo fármaco es extraordinariamente complejo, costoso y fuertemente regulado por las administraciones públicas. El desarrollo completo suele prolongarse entre 10 y 15 años. Se estima que por cada 10,000 moléculas candidatas evaluadas en las fases iniciales de cribado, solo una logra superar todo el proceso y ser comercializada. Financieramente, esto representa una inversión que oscila entre los 1,300 y los 2,700 millones de dólares por cada medicamento aprobado. La gran mayoría de las moléculas fracasan a mitad de camino debido a una toxicidad inesperada o a falta de eficacia.

Los principios activos de los medicamentos actuales provienen de orígenes muy diversos, agrupándose principalmente en cuatro categorías:

  • Naturales: son sustancias químicas purificadas directamente de la naturaleza (plantas, hongos, bacterias o animales). El ejemplo clásico es la penicilina.
  • Semisintéticos: se obtienen realizando modificaciones químicas en el laboratorio sobre un principio activo de origen natural. Ejemplos de este grupo son la heroína, antibióticos como la amikacina o broncodilatadores como el tiotropio (derivados de la belladona).
  • Sintéticos: son compuestos creados de forma íntegra en el laboratorio mediante reacciones químicas, sin necesidad de partir de un precursor natural. Ejemplo son las sulfamidas o el paracetamol.
  • Biotecnológicos: son macromoléculas complejas producidas por sistemas vivos (bacterias, levaduras o cultivos celulares de insectos o mamíferos) modificados genéticamente mediante tecnología de ADN recombinante. El ejemplo clásico con los anticuerpos monoclonales.

Fase preclínica

Antes de que una molécula pueda administrarse por primera vez a un ser humano, debe superar un riguroso desarrollo preclínico en el laboratorio para garantizar un perfil de seguridad. El objetivo es establecer una dosis inicial segura para humanos. Para ello, se realizan estudios químicos, biológicos in vitro e in vivo en animales de experimentación.

Fases de ensayos clínicos

Una vez demostrada la viabilidad preclínica, el laboratorio solicita a las agencias reguladoras la autorización de medicamento en investigación para iniciar los ensayos clínicos. Todos los participantes de estos ensayos clínicos deben otorgar su consentimiento informado por escrito. Dentro de las fases hay 3 clásicas y una cuarta una vez aprobada el medicamento:

  • Fase I: se realiza con un grupo pequeño de voluntarios sanos (habitualmente de 20 a 100 sujetos). Excepción: si el fármaco posee una elevada toxicidad intrínseca, como los antineoplásicos en oncología, se ensaya directamente en pacientes enfermos. Objetivo: evaluar la seguridad y tolerabilidad del fármaco a dosis crecientes.
  • Fase II: se administra por primera vez a un grupo de pacientes que padecen la enfermedad a tratar (generalmente entre 100 y 300 sujetos). A su vez, se puede subdividir en fase IIa, estudios de búsqueda de dosis, y Fase IIb, definición de pautas y pautas terapéuticas avanzada. Objetivo: evaluar de forma preliminar la eficacia clínica.
  • Fase III: ensayos a gran escala, multicéntricos, que involucran a miles de pacientes (típicamente de 1,000 a 5,000). Objetivo: demostrar de manera estadísticamente robusta y definitiva la eficacia y seguridad comparada del nuevo fármaco frente al tratamiento estándar de referencia o a un placebo.
  • Fase IV: se llevan a cabo con el medicamento ya en el mercado, en condiciones reales de uso clínico. Permiten estudiar la efectividad del fármaco a largo plazo, investigar nuevas indicaciones o pautas y, muy especialmente, evaluar su impacto en poblaciones excluidas de los ensayos clínicos previos como niños, ancianos, embarazadas o pacientes polimedicados.

Aquí entra en juego otro concepto relevante en farmacología, la farmacovigilancia. La farmacovigilancia es la actividad de salud pública destinada a identificar, cuantificar, evaluar y prevenir los riesgos asociados al uso de los medicamentos autorizados. ¿Por qué es indispensable? Los ensayos clínicos previos son muy controlados y de tamaño limitado, lo que los hace incapaces de detectar reacciones adversas a medicamentos (RAM) poco frecuentes. Estadísticamente, para detectar un efecto secundario que ocurre en 1 de cada 1,000 pacientes con alta probabilidad, se requiere estudiar al menos a 3,000 personas, algo que rara vez ocurre antes de autorizar un fármaco. Los profesionales de la salud y los propios pacientes reportan sospechas de reacciones adversas a centros autonómicos mediante la Tarjeta Amarilla. Ante la presencia de notificaciones repetidas o graves, las agencias reguladoras pueden restringir las indicaciones, añadir advertencias y contraindicaciones nuevas en la ficha técnica, o decretar la suspensión y retirada definitiva del mercado del medicamento.

Bibliografía

  • Velázquez Farmacología Básica y Clínica (Publicado en 2018) Lorenzo P, Moreno A, Leza JC, Lizasoain I, Moro MA, Portolés A. Velázquez Farmacología Básica y Clínica. 19.ª ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2018.
  • Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology (Copyright de 2026) Hall JE, Hall ME. Guyton and Hall Textbook of Medical Physiology. 15th ed. Philadelphia: Elsevier; 2026.
  • Brody's Human Pharmacology (Publicado en 2024) Wecker L, Ingram SL. Brody's Human Pharmacology: Mechanism-Based Therapeutics. 7th ed. Philadelphia: Elsevier; 2024.
  • Farmacología Humana - Flórez (Publicado en 2024) Flórez J, Mediavilla Á, Avendaño C, directores. Farmacología Humana. 7.ª ed. Barcelona: Elsevier; 2024.

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